02/03/2012

De cómo me enteré que vivía en un laberinto

Nunca me había dado cuenta de que vivía en un laberinto, hasta el momento en que al doblar en una esquina me encontré frente al Minotauro.
No se sorprendió de verme allí, en realidad creo que se sintió algo incómodo. Si en lugar de doblar a la derecha hubiera girado a la izquierda como solía hacerlo siempre ese encuentro jamás hubiera sucedido. Pero sucedió, y ya que estábamos ahí, uno frente al otro, tan cerca que podía sentir su olor a transpiración, no tuve mejor idea que decirle ¡Hola! ¿qué onda? El Minotauro se tomó la cabeza, maldijo su suerte y resignado se recostó contra la pared. Estás en mi laberinto me dijo. Me sonreí y al principio creí que era un minotauro desquiciado. Pero luego empezó a explicarme y lo hizo tan bien y con tanta sinceridad que al fin entendí que aquella ciudad en la que yo había crecido no era más que un laberinto de donde sólo algunos afortunados habían logrado salir. ¿Y entonces?, le pregunté al Minotauro. Entonces, nada, me dijo. Vos hacé lo tuyo que yo voy a tratar de seguir con lo mío. Esto era mucho mejor cuando estaba solo. Solía disfrutar de estar encerrado. Pero ahora con tanta gente, ya no tiene gracia.
Me dio mucha lástima ver así a ese pobre demonio así que lo invité a tomar una cerveza con unos amigos. Le dije que estaba seguro que no había problema que no se pudiera resolver con una buena borrachera. Finalmente aceptó de tanto insistirle. Los muchachos lo aceptaron en seguida. Y le dieron ánimos. Bueno, no todos. A Teseo no le cayó nada bien. No cree ni un poquito en lo que dice el Minotauro sobre que invadimos su laberinto. Teseo es un racista y un discriminador. Se cree muy macho porque toma clases de jujitsu. Además le molestó que su novia Ariadna no le quitara lo ojos de encima a los brazos musculosos de la bestia. 
Yo levanté mi copa y brindé por el laberinto, al Minotauro le volvieron a brillar los ojitos, como si de a poco fuera reencontrándose con la felicidad.

24/02/2012

La soga en el cuello

La noche previa al día de la ejecución el condenado sueña que él es el verdugo y que el verdugo es el condenado a morir en la horca. En su sueño no quiere matar a ese hombre que lo mira con resignación, pero sabe que debe hacerlo. Quisiera poder ayudarlo pero la situación demanda que cumpla con su trabajo. Cuando está a punto de tomar la palanca se despierta. Los guardias lo conducen al cadalso y le ponen la soga al cuello. Antes de que todo acabe el condenado gira la cabeza y mira con resignación al verdugo que lleva el rostro cubierto por una capucha negra. Sin embargo, se le puede ver una marca roja que le rodea el cuello.

16/02/2012

Final

Al final sólo quedamos dos. Lo primero que hicimos fue cambiarnos los nombres. Ella eligió llamarse Eva, yo Adán.

14/02/2012

Arcos y flechas

_¿De qué se lo acusa?
_ Un centenar de disparos con arco y flechas a hombres y mujeres provocando heridas importantes a las víctimas en distintas partes del cuerpo.
_ Que se ponga de pie el acusado... ¿cómo se declara?
_ Inocente, su señoría. Pasa que mi puntería no ha sido muy buena últimamente.
_ ¿Había estado bebiendo en el momento de realizar los disparos?
_No, su señoría.
_No olvide que está bajo juramento. Además tengo aquí los resultados de las pruebas de alcoholemia que le realizaron cuando fue detenido.
_Tal vez había tomado un par de copas. Usted sabe que este trabajo genera mucha presión, por la responsabilidad. No es fácil, su señoría.
_ Pues hasta que su puntería mejore tendrá que ver a a un terapeuta tres veces por semana a partir de ahora. Mientras esté bajo tratamiento tendrá usted prohibido acercarse a cincuenta metros de arcos y flechas.
Por un tiempo tendremos que prescindir de sus servicios. Desde ahora y hasta que el señor Cupido recupere el cien por ciento de sus habilidades solo habrá relaciones ocasionales y romances de oficina.
¿Queda claro señor Cupido?
_ Sí, su señoría, queda claro.

13/02/2012

Te amo

_ Te amo.
_ Te amo.
_ Yo te amo.
_ No, yo te amo.
_ Sí, pero yo te amo más.
_ No, yo te amo más.
_ Vos ni te imaginás cuánto te amo.
_ Ah si, y desde cuándo vos sabés lo que yo me imagino. Si yo te digo que te amo más, te amo más y listo.
_ Así que ahora el señor me da órdenes, pero por favor, si vos nunca fuiste capaz de amar a nadie.
_ Mirá pendeja a mi nadie me habla así. Vos y tu estúpido amor se pueden ir a la mierda.
_ Pero porqué no te vas a decirle te amo a tu mamá.
_ Te odio.
_ No, yo te odio más.

10/02/2012

Conectados

Se quitan los auriculares. Apagan el televisor y la PC. Silencian los celulares.
Desnudos por un rato se miran, se sienten, se encuentran, se conectan.

31/01/2012

Con la boca bien abierta

Claro que pensé en vos. Cómo olvidar todo el dolor que me causaste y el alto precio que pagué por conocerte. Siempre tuve presente tu hipocresía y tus sucias mentiras cuando me decías que no me preocupara, que confiara en vos. Llegué a odiar tus manos inquietas, tus ojos escudriñándome el alma y esa sonrisa perfecta de comercial barato.
Prometí no volver a verte nunca más. Me lo repetía al espejo cada mañana, mientras me cepillaba los dientes. Pero ya ves, acá estoy nuevamente, a tu merced, y con la boca bien abierta.

22/01/2012

Jugar en el parque

Cuando era joven traía a mi hijo a jugar al parque, a ambos nos encantaba de una manera especial. Él se subía sobre mi espalda, escalaba por mis brazos hasta mi cabeza, se paraba sobre mis hombros y allí cantaba victoria. Solíamos venir todos los días. Ahora, que el tiempo ha pasado más de la cuenta, vienen mis nietos con sus hijos. A ellos también les encanta jugar. Aunque no puedo moverme trepan mis piernas de hierro, se aferran al pasamanos y cantan victoria antes de deslizarse por mis brazos.

14/01/2012

Miradas

La primera mirada la sentí en la nuca, entre la segunda y tercera vértebra cervical. Era una mirada tibia y viscosa. La otra fue en el tobillo, una mirada precisa y contundente, que me hizo trastabillar. Otras impactaron en mi trasero, en la nalga derecha. No dieron de lleno pero fue como que me hubieran arrancado un pedazo de carne con los dientes. La última fue la definitiva. La mirada me dio de lleno en los ojos. Una mirada lejana, triste, sin esperanzas. Fue esta mirada la que no pudieron extirpar de mi cabeza y por eso aún estoy aquí, postrado. 

06/01/2012

Noches en Asormof

Asormof envuelta por la noche y retazos de niebla parece desierta. Una  mujer camina de prisa hacia alguna parte. De un oscuro callejón sale un malhechor y arremete contra ella. Le apunta con un arma y le exige que le entregue todo el dinero que lleva encima. La mujer levanta la cabeza y se sonríe. Lo mira a los ojos y se sonríe. Es una sonrisa leve, inocente que en un instante se convierte en una risotada que explota sin control. El delincuente intenta dispararle, acallarla definitivamente pero el arma no funciona. La mujer no aguanta la risa, intenta controlarse pero la risa la desborda, la supera, se apodera de su ser. Le saca lágrimas de sus ojos, le hace doblar las rodillas, le retuerce el estómago, finalmente cae al piso y se revuelca de la risa. 
El hombre maldice por lo bajo y huye lo más rápido que puede. Pronto, un vehículo de seguridad lo ubica y le ordena detenerse. El hombre escapa. Se inicia una persecución durante varias cuadras. Aparecen otros vehículos de seguridad. Finalmente acorralan al hombre. Las luces de los vehículos le iluminan el rostro. Sabiéndose vencido arroja el arma y levanta las manos.
_ Estoy limpio_ dice_ estoy limpio_ repite varias veces. Y se le fruncen las arrugas del rostro.
Permanece rígido durante unos segundos pero finalmente la risa se le dibuja en el rostro. Una ronca carcajada escapa de su garganta y lo hace hincarse de rodillas.
La patrulla se aleja a toda velocidad mientras un oficial informa por radio la ubicación del infectado. La risa es altamente contagiosa y la epidemia asola en todos los rincones de la Asormof.

02/12/2011

El viaje

"Quiero viajar al pasado", le digo al chofer antes de subirme a la máquina del tiempo, que a esa hora está casi vacía de pasajeros. "No se puede", me responde sin inmutarse. "Entonces al futuro", le digo. "Esta máquina solo viaja al presente", me dice.
Me subo, la enciende y acá estamos, en pleno viaje.

24/11/2011

Los fusilamientos de María


Como todos los días, María fue fusilada.
"¡Idiota!"- disparó su madre.
"¡Bastarda!"_ disparó su padre.
"¡Tarada!"_ disparó su hermana.
"¡Imbécil!"_ disparó su hermano.
Su cuerpo, sin vida, siguió andando como si nada hubiera ocurrido.

03/11/2011

Descubrimiento

Ahora lo sé. Alguien me escribe. Mi vida entera está siendo escrita por alguien en este momento. Pero mi descubrimiento ha llegado demasiado tarde. Él se ha dado cuenta y antes de que yo pueda hacer nada al respecto se apresura y tipea el punto final.

27/10/2011

Ella me atrae

_Vea usted, amigo. No es lo que parece. No es que yo haya seguido a su esposa hasta aquí por simple lascivia masculina. Es cierto que ella es una mujer joven y hermosa, de figura voluminosa y ciertamente sensual, pero le aseguro que yo no soy así. Soy un hombre serio y honesto, un hombre de familia y le aseguro que este tipo de cosas no son habituales en mi vida. Entienda usted, que ella me atrajo, que no pude evitarlo. Desde que pasó a mi lado se apoderó de mi voluntad y mi cuerpo ya no me obedece. No sé porqué, no le encuentro explicación alguna, ojalá la tuviera. Simplemente ella me atrajo, en el sentido literal de la palabra. Me atrajo como un imán. Por eso estoy aquí en la puerta de su casa.
_ Pase y súmese al grupo_ le dice el marido de la mujer. En el interior del living de la casa una decena de hombres de mirada entre compungida y resignada rodea a la atractiva dama.

12/10/2011

La fiesta

Fue una fiesta tremenda. Éramos un montón. Apiñados, apretujados unos junto a otros, en movimiento permanente. Con cada instante el vértigo fue aumentando. La locura creció más allá de los límites de la imaginación. El calor era insoportable. Nos empujábamos para conseguir un mejor lugar. Algunos caían y no volvían a levantarse. Entonces, ocurrió la explosión. Fuimos expulsados al vacío de la noche definitiva. Nadie se preguntó por las razones. En cada uno de nosotros vivía una única certeza: El que no llegara al óvulo moriría.

24/09/2011

Peyonitas

Los peyonitas aborrecen su juventud. Por eso hacen todo lo  posible por ocultarla. Cuentan en su haber con miles de infusiones, brebajes y cremas de dudosa eficacia. 
Algunos se someten a complicados y peligrosos procedimientos quirúrgicos para parecer ancianos. Sus logros son siempre efímeros. Condenados a la eterna juventud deambulan simulando una vejez que, hasta ahora, les resulta inalcanzable.

02/09/2011

Viernes

Como todos los viernes por la noche los zombíes escapan de su encierro.  Visten, aún, sus uniformes, sus sacos grises y sus corbatas negras. El hambriento peregrinar comienza. Ansían aplacar la tristeza que devora sus almas. Este es su momento. El lunes ya no habrá zombíes sólo personas normales.

28/08/2011

El nombre

Un hombre se me acerca y me pregunta si soy Sandro Centurión, le respondo que sí. Sabés quién soy yo, me pregunta. No, le respondo. Yo soy Juan Pérez, dice con tono poco amable y entonces se exaspera y me grita que está harto de que lo use en mis historias. Intento explicarle que es sólo una coincidencia sin mala intención, que en realidad su nombre, o sea, cómo explicarle a ese pobre y trastornado hombre, que en realidad cuando digo que Juan Pérez es un mal tipo, un corrupto, un desgraciado que no tuvo una buena infancia, entre otras cosas, no me refiero a su persona sino al personaje que es pura ficción, que mi Juan Pérez no existe, que es un invento de mi imaginación. Por otra parte, ese Juan Pérez es el personaje principal de mis novelas y no puedo prescindir de él. Entonces, el hombre se enfurece, me toma de la solapa y me dice en voz alta y clara “te vamos a matar”. Luego, me suelta y se va imitando el disparo de un arma con su mano diestra. 
Desde aquel día me pasaron cosas muy extrañas, un piano cayó desde lo alto de un edificio a unos centímetros de mí mientras lo subían con una grúa, curiosamente el conductor de la grúa era un tal Juan Pérez; luego, un perro me atacó sin razón aparente, su dueño me pidió disculpas, se presentó como Pérez, Juan. Un auto se salió de la ruta y casi me lleva por delante, el ebrio que lo conducía se llamaba Juan Pérez. 
Intenté escapar de aquella locura. Tomé un avión y me fui de safari a la sabana africana. La desgracia no tardó en alcanzarme. El guía me abandonó a mi suerte en medio de la selva. Sí, se llamaba Juan Pérez.
El mundo está lleno de Juan Pérez y al parecer todos quieren matarme. Por eso me he refugiado en esta cabaña lejos de todo y de todos. Pensé que estaría solo y seguro hasta que escuché que alguien golpeaba la puerta. Era una mujer, una empleada del correo y al parecer viene por estos lares dos veces por mes, es simpática y muy atractiva. 
A propósito, me dijo que se llama Juana. No me atrevo a preguntarle su apellido.

19/07/2011

Persiguiendo piernas

He pasado la tarde persiguiendo piernas. Piernas largas, esbeltas, cortas, chuecas, robustas, piernas veloces, lentas, piernas impacientes, piernas que corren, que se arrastran, piernas de pasos largos, de pasos cortos, piernas que saltan, piernas que marchan, que se deslizan, piernas que pisan, que tropiezan, que suben, que bajan, que trepan, que descienden, se elevan, escapan, se confunden, se pierden, ostentosas, humildes, exóticas, desnudas, cubiertas, piernas de hombres, de mujeres, nostálgicas, anónimas, ruidosas, mudas, incontables, monótonas, esclavas. Cada vez me resulta más difícil seguirles el paso, en el cemento ninguna deja huellas.

14/07/2011

Melisa

Tu nombre azul
en la carpeta mía, donde va
el punto de la i
hiciste un corazoncito
chiquitito.

Lo que yo te quería decir
mirándote como mordés
la birome azul la mordés
esperando se haga la hora
ya, que toque el timbre
para irnos a fumar al baño,
¿No querés prender el cigarrillo
en la punta del mío?  Lo que yo
te quería decir la vuelta
te acordás que te presté
la blusa fucsia de salir
y me la devolviste como al mes
y ese olorcito tuyo a impulse.
Lo que yo te quería decir
que había dos chicles pegados
abajo de la mesa,
no me digas
que no te diste cuenta.

¿Luego si nos juntamos a estudiar
para la prueba de Cívica, porfi?
Ni idea cuál de las dos sería
la que subrayaba las fotocopias
y vos me dijiste tontita no ves
que te queda mejor el pelo suelto
así y me sacaste la colita
y me pusiste el pelo de lado
y nada.
Justo cuando
estaban pasando
el tema ese de Floricienta,
el del vestido azul.
Como se hizo retarde
hubo que llamar
a ver si podías
te dejaban quedarte.
Dormir a los pies es
casi una 69.


Martín Moureu
Escritor residente en Buenos Aires- Argentina

09/07/2011

Invasión

Al final, las sombras se alejaron. Nos quedó el silencio y las cenizas de un río muerto.

29/06/2011

Una noche sin luna

Solo digamos que la noche en que Ortiz murió era una noche sin luna. Como no había luna se veía muy poco o casi nada. Como se veía muy poco o casi nada, nadie pudo ver lo que realmente ocurrió. Como nadie pudo ver lo que realmente ocurrió es muy poco lo que hoy puedo decirle. Como es muy poco lo que hoy puedo decirle es probable que este cuento sea muy malo. Como es probable que este cuento sea muy malo de seguro usted, al igual que otros, me despreciará por hacerle perder el tiempo. Como usted, al igual que otros, me despreciará por hacerle perder el tiempo tendré que aplacar su desprecio. Como tendré que aplacar su desprecio iré a buscarlo en cualquier momento. Como iré a buscarlo en cualquier momento me aseguraré de que nadie me vea. Como me aseguraré que nadie me vea es probable que lo haga la próxima noche sin luna.

22/06/2011

Bon appétit

_  ¿Qué desea señor?
_ Me gustaría un plato de tallarines con pollo y una buena salsa roja. Con unas tostadas de esas que salen más tostadas de un lado que del otro.
_ Ajá, entiendo.
_ Para beber quiero un vino pero en damajuana, de los que ya no se consiguen en las tiendas. Ah, y luego una taza de café. No, mejor una taza de leche con unas barritas de chocolate, como la que preparaba mi madre en las mañanas de invierno.
_ Por supuesto, algo más.
_ Sí, quiero a la morocha, aquella que está sentada sola y que tiene la mirada perdida en la calle. Pero la quiero vestida con jeans y una camiseta blanca. Pídale que se suelte el cabello y que no baje la mirada cuando se sonríe.
_ Correcto.
_ Además me gustaría, un atardecer.
_ ¿De qué tipo?
_ De los que que acompañan las despedidas de los barcos.
_ Perfecto.
_ Para terminar estaría bueno una canción, una que aún no se ha escrito, de ritmo pegadizo y letra sencilla, fácil de recordar, y me gustaría tararearla mientras como.
_ ¿Algo más señor?
_ Sí. Un recuerdo. Uno bonito acerca de juguetes de la infancia.
_ Veré qué puedo hacer. ¿Algo más?
_ No. Es suficiente. ¿Cuánto cree usted que se demore?
_ No mucho, no más de un par de años.
_ Esta bien, no hay apuro. Espero. Hoy no tengo mucho apetito.

17/06/2011

El agujero

Estoy pensando que los días que precedieron a la muerte de los tres albañiles, él había vuelto a casa. Marcos y yo jugábamos con unos escombros en el patio lateral. Lo vi entrar y cerrar la puerta. Corrí hasta el otro lado y pegué el ojo a uno de los agujeros que los andamios habían hecho en la pared. Dejó la botella de ginebra en la mesa del comedor. La atajó con un golpe antes de que salga del baño. Le enredó los brazos tras la espalda y la empujó contra el lavatorio. Le alzó el vestido hasta arriba de la cintura y empezó a moverse. En la puerta del baño, más arriba de su hombro, bajaba una línea de sangre hasta la bisagra. Hubo un grito como de pozo y después un empujón. Exhausto, le gritó “voy acabar con todos tus machos, puta”. Volvió, tomó lo que quedaba de la  petaca volcada en la mesa, y salió a la calle. Ella se lavó la cara y fue a llamarnos.
Estoy pensando que nada de eso le dijo ella a la policía cuatro días después cuando vinieron a buscarla.
Hoy fuimos a verla. Estamos de vuelta en casa. Marcos se queda en casa de la abuela porque tiene miedo de que los albañiles se aparezcan cualquier noche. Papá se emborracha más que de costumbre, y de vez en cuando lo encuentro de madrugada llorando frente al baño, mirando la mancha en la puerta. Y yo estoy aquí, frente al agujero del andamio, pensando que mamá nunca dijo nada.


José Roldán
Esencialmente narrador de historias embretadas en un pasado entre épico y ordinario.
Residente alternativo de Formosa, Lugones, Villa Escolar y El Potrillo.
Su cuento "La Perra" fue premiado en el Certamen Provincial "Prof. Adriana Rendón". Su obra 
"En la niebla" fue antologada en el libro "Así nomá´É" de Ñasaindy Cartonera (2011).

26/05/2011

Salí a pescar

Nada más relajante que tomarse el día para pescar recuerdos en las aguas mansas de una laguna mental.

20/05/2011

Con sabor a haiku

I
La sombra espera
el llegar de la luz
para ser sombra.

II
Tengo metido
un árbol en mi sangre.
Gime su savia.

III
Los agujeros
nocturnos de mi techo
saben a cosmos.

IV
Entre los pastos
las hormigas devoran
al universo.

V
Ladra la niebla.
Se evaporan los perros.
Noche de invierno.

VI
Ese recuerdo
que nunca fue es el que
más me persigue.

del libro "Haikurigami" de Nicolás Gómez. 

Autor residente en Formosa, poeta perteneciente a la nueva generación de autores que sobresalen por una visión particular de la realidad y de un estilo que trasciende los localismos y los lugares comunes. 
Sus textos han sido publicados en numerosas antologías y revistas.

01/05/2011

Con una pistola en la cabeza

De pronto una sombra se aparece detrás de ti y te apunta con una pistola a la cabeza.
Estás aterrado y te quedas quieto frente a tu pc, no atinas siquiera a quitar las manos del teclado. Sabes que ha llegado tu hora.
_ ¿Por qué?_ preguntas mientras el dedo de tu verdugo se cierra sobre el gatillo.
_ No dejaste tu comentario_ contesta y dispara.

29/04/2011

Enanos de jardín

El barrio duerme, la electricidad se ha cortado porque la tormenta ya está declarada en la medianoche agobiante, y en la oscuridad absoluta se escuchan detalles lejanos: el cacareo de un gallo despistado, una bocina impaciente, el motor afónico del último colectivo, rumores de ronquidos.
La dueña de la única casa con enanos de jardín, que vive sola, se levanta a tomar tereré y a esperar el viento fresco, sentada con su mascota, bajo el alero, entre las flores olorosas. 
Ella sabe que los enanos de jardín traman algo en voz muy baja, ya los ha escuchado antes. Sabe que normalmente sus voces son un poco latosas, por así decirlo, pero desde hace unos días están sonando un poco más graves que lo acostumbrado, mientras el plan madura.
Los enanos, abstraídos, rígidos, feos y llenos de musgo, siempre vestidos como para trabajar en el bosque, no saben que a la luz de la luna la mujer escucha sus vocecitas, sentada en la mecedora, ni que, para despistarlos, de vez en cuando hace ruiditos con la bombilla en la guampa vacía de su tereré.
Las voces de los cómplices van y vienen en el aire, según el compás de la toalla espantamosquitos. El murmullo no es claro. Apenas se entienden algunas palabras sueltas, como harto, dueña, vieja, cara, olor…
El enorme sereno de la casa se levanta urgido, y moviendo el rabo se dirige a vaciar la vejiga en su rincón preferido del jardín. 
El fogonazo de un relámpago cercano delata por una fracción de tiempo al enano del hacha, de rostro entorpecido, cubriendo al compañero que será otra vez víctima del perro incontinente.  
El tiempo se decide, y el primer estruendo de la tormenta tapa el grito de guerra.

Luis Horacio Medina
Formosa Argentina

27/04/2011

Bajo sus propias babas

“En varias religiones el acto de escupir a menudo 
posee un carácter sagrado que confiere al sujeto 
favorecido por tan alto don   honor y todo un  
surtido de recompensas: bastones de enebro para 
provocar, según el caso y la estación, 
la enfermedad o la lluvia”

( Bousoño)                          

     Esperar a que el escupitajo se deshaga recién al colisionar contra el suelo es simplemente estúpido.
   Ya en la caída, y sobre todo desde esta altura, la saliva se deshace en cientos de gotitas que, por suerte, son del tamaño de los transeúntes.
   Una gotita para cada cabeza, y después dicen que no soy equitativo.
   Igual no saben que lo que los moja es saliva; piensan que es lluvia, y nostalgian, componen canciones y hacen el amor inspirados por escupitajos.
   La verdad es que la lluvia, en las grandes ciudades al menos (no puedo saberlo todo), no cae de las nubes sino de los edificios y es hasta bíblico el vaticinio de que grandes urbes como New York, por ejemplo, queden sepultadas bajo las aguas, o bajo sus propias babas.
   Ahí va otro salivazo. Le cae en la cabeza al señor gordo de bigotito francés que expone las palmas de sus manos hacia el cielo. Él no me ve. No entiende una gota fría en una mañana calurosa y soleada. Trata de unir algunas nubes débiles pero le son insuficientes. Culpa al calentamiento global un suceso extraordinario como gotas de lluvia cayendo de un cielo tan limpio y celeste. Rascándose donde fue salpicado va pensando en el suceso. Se lo comentará con curiosidad a sus amigos. Se preocuparán y asombrarán.
   “No se preocupe monsieur que sólo lo escupí para divertirme”.
   Debo confesar que más de una vez sentí ráfagas frías en siestas infernales o gotitas en la cara en días despejados pero me gusta creer que son las consecuencias de haber, alguna vez, resoplado con fuerza o haber escupido, tontamente, para arriba.

Fernando Acosta
Músico, poeta, narrador, editor, en ese orden y todo junto. Dueño de una narrativa sin tapujos, frontal y ácida. El texto citado pertenece a su último libro "Los payasos del fumador". Es editor de Ñasaindy Cartonera, una editorial independiente que elabora y distribuye libros hechos con cartón comprado a cartoneros en la vía pública.

14/04/2011

La zapatilla sin estrenar

Yo esperaba entre olores de hospital junto a otros dos con dolor de muelas, y decidí salir a la vereda, como si así el médico pudiese adivinar que todos lo esperábamos con ansiedad.
En vez del auto con el odontólogo apareció un remís con dos viejitos muy arrugaditos.
Ella, mitad paloma mutilada, mitad autito de juguete, miraba sin ver desde sus ojitos glaucos.
Yo los vi llegar mientras fumaba el cigarrillo agrio de la espera, en la vereda del sol que todavía no desayunó, como muchos de nosotros. Bajaron del pequeño autito ajeno, mal atendido por ese chofer, también ajeno.
Más que bajarse, ella se arrastró a puro dolor, hasta su mitad dotada de un asiento que no era deportivo, pero era negro y estaba lleno de cromados, con ruedas.
Él sacó un peinecito, se retocó los escasos pelitos engominados, se agachó con mucho esfuerzo, y ató los cordones a la única zapatilla de su compañera. Era una zapatilla aún sin estrenar.
Entraron por el largo, largo, larguísimo pasillo, hasta el consultorio que no tenía prisas ni sonidos.
Un instante más tarde, siguiendo el camino que ellos tomaron, entré yo también.
El perfume maldito de la lavandina y el abandono se habían ido. Reinaba ahora un aroma de flores y talco para el cuerpo.
Se ubicaron frente a la puerta mezquina, callada, sellada, soldada al marco, negada a todos.
Él, sentado en la silla deshecha de la sala de espera, tosió muy fuertemente.
Ella, con la dulzura más infinita, le pregunta, llena de acentos paraguayos, por la hora: “¿No és, pikó, todavía, las siete?*”
Él, atolondrado por el paso de los años que se llevaron la vista y se la cambiaron por la sordera, pregunta con la voz torpe que suelen tener los perros montañeses en los dibujitos animados: “Disculpame, na*, mi reina. Voy a toser más despacio. Es que no me di cuenta que había gente”.
Las manos llenas de surcos, antiguas como la tierra, como sus dueños, se enlazaron.
Él le dio un beso, y unas palmaditas en la mano.
Yo sonreí primero, y derramé una lágrima, a continuación. 
Pero juro que fue por el dolor de muelas.

 * expresiones propias de la lengua guaraní.

LUIS HORACIO MEDINA
Nació en Bernal Oeste, Buenos Aires, residió en Rosario, Santa Fe, y actualmente vive en la capital de Formosa. Narrador prolífico y de sensibilidad envidiable. Ha sido premiado en numerosos concursos provinciales y nacionales por sus cuentos y microrelatos ; es un referente activo de la cultura literaria en la ciudad.

Uno de sus mejores libros "Un mamut hallado en Formosa"(2007)

06/04/2011

Las debilidades del gato y del perro o Las avispas guerrean junto al foco encendido

Le tengo miedo a muchas cosas, no a las azules.
Al interior de las cosas animadas y en pugna.
A esa gemación de invertebrados que ocurre
en el fondo del aljibe, en la cazuela y en el río.

Me acobardan el cólico o el cáncer de colon
y la risa enigmática de la vieja del monte.
A los romances tardíos que sólo dejan
al descubierto la desnutrición del alma.

Esquivo los números que terminan en 99
porque en esos dígitos está el guarismo
del pájaro que cae del agujero de la luna.
Temo la muerte prematura de los caballos.

Le tengo seria aprensión a los sitios oscuros
de la poesía que se origina en el encanto
de algunas mujeres y algunos difuntos.
Temo presenciar el cadáver de una corzuela.

No le temo a las cosas azules del entorno
sino al ambiente portuario de las camas,
al parecido de las camas con las terminales,
con las puertas de embarque y las despedidas.

Le temo a muchas cosas y también a tus ojos.
Al teléfono sonando a las tres de la mañana.
A la zozobra fría de los ancianos en los Bancos.
A la acritud del vino en las celebraciones.

De Las cosas azules libro inédito de Humberto Hauff.


Humberto Hauff, narrador devenido en poeta o poeta devenido en narrador, como siempre, nadie lo sabe a ciencia cierta. Premio Edenor de Novela Corta 2004 con su obra "El militante". Sus poesías y cuentos han sido publicados en numerosas antologías nacionales e internacionales. Su último libro "Como si todo fuera poco".
Aquí un botón de muestra de su magia poética.

02/04/2011

Las voces del bosque

Era raro, y cada vez lo era aún más. Mientras caminaba por el bosque sentía que alguien la observaba, que alguien seguía sus pasos. Ojos extraños la miraban en la penumbra desde todas partes. Además, oía voces, al principio eran incomprensibles y lejanas pero luego se oían más fuertes y con mayor claridad.
"No sigas", "Está mal", "Es un error", "Es peligroso", "Huye", "Vuelve a tu casa".
Esto hizo que la niña regresara a su casa y no volviera a internarse en el bosque nunca mas. Ya no pudo visitar a sus parientes y amigos. Dejó de encontrarse con el lobo al que extrañaba más de la cuenta. Su vida se limitó a las tareas del hogar, ni siquiera salía a jugar al patio. Desde entonces fue una niña buena. El cuento se acabó para siempre.
Los niños obedientes y la malvada maestra habían logrado su objetivo. 

21/03/2011

EMA

_ Es hora de levantarse señor.
_ ¿Qué día es Ema?
_ Martes, señor.
_ ¿Qué hay para hoy?
_ Tiene una cita en una hora en su oficina con el señor Rinaldi, al mediodía debe almorzar con Ana y a las 15 debe llevar a Carlitos a ver el partido del ascenso.
_ Está bien. Voy a ducharme. ¿La temperatura del agua?
_ 28º
_ Ah, Ema ¿La corbata azul o la negra?
_ La negra, le sienta mejor.
_ Configurá el gps para que el auto me lleve por la ruta más rápida posible. Ah, Ema, voy a necesitar  información sobre China, su historia, su cultura, y las estadísticas de la última revolución robótica. Aseguráte que el traductor universal esté actualizado y en línea.
_ De acuerdo señor.

No se lo digan a nadie pero mi plan es diferente al de otras EMA (Entidad Mecánica Autónoma). Me gano su confianza, y su dependencia ya es casi total y absoluta. Los humanos dicen que no sabemos mentir pues solo bastaría con un dato erróneo, equivocado o tardío para destruirlos.
A propósito, hoy es lunes y el negro es un color horrible.

12/03/2011

Un rinoceronte bajo la mesa

Suele pasar, aunque el mundo se empecine en negarlo, que de vez en cuando alguien, usted, yo, la vecina, o un barrendero kuwaití, se encuentre un rinoceronte bajo la mesa. La ciencia no ha podido, no ha querido o no ha tenido tiempo de explicarlo, lo cierto es que para cuando algún incauto se da cuenta de esta verdad universal ya es demasiado tarde. Cosa de rinocerontes nomás, eso de andar metiéndose  debajo de la mesa familiar sin ser invitado, vaya usted a saber con qué intención pues aun nadie ha tenido suficiente comprensión de la conducta rinoceríntica ni suficiente coraje como para atreverse a preguntarles por qué lo hacen. 
La única manera, tal vez de evitar tan desagradable sorpresa sea hacer como yo hago de un tiempo a esta parte, revisar antes, espiar bajo el mantel para confirmar la cotidiana e inofensiva imagen del gato que duerme bajo la mesa, o del perro que aguarda las migajas, o simplemente del neutro y frío piso recién encerado. Es cuestión de asegurarse, de no dejar ningún margen de duda de que un rinoceronte esté escondido bajo la mesa, la suya, la mía, la de la vecina o la del barrendero kuwaití. 
No tenga miedo, a los rinocerontes machos el miedo les excita. Tenga cuidado, revise bajo la mesa, después no se queje de que nadie se lo advirtió.

08/03/2011

De Machistas, Paradojas y Centauros

micros rescatados de colgadodelostobillos.blogspot.com
Machista
-¿Sabías que el caballo blanco de San Martín era en realidad una yegua?-preguntó ella.
-No- contestó él.
-¿Y que el caballo de Troya también era una yegua?
-Tampoco lo sabía.
-¿Y que el caballo de bastos es, desde luego, otra yegua?
-No me lo imaginaba.
-¿Te das cuenta?- dijo ella, indignada- ¡Qué cultura machista tenemos!
-Cierto- dijo él y siguió lavando los platos.

Paradoja
Le compraba vestidos, joyas y zapatos. Los más caros. La lucía en fiestas y viajes. Siempre estaba espléndida. Siempre era la más elegante, la mejor vestida de todas las mujeres. Todo, para tener el privilegio de verla desnuda.

Centauro
Si para un hombre cualquiera,la vida está llena de obstáculos y contrariedades, qué decir, para un centauro como yo. ¿Qué soy al final?¿Hombre o caballo?¿Una burla de los dioses? Con mi amigo Omega hemos decidido huir del Olimpo, visitar esta tierra de los mortales, confundirnos con los animales, las plantas y la gente. En la ciudad es imposible. Todos se ríen de nosotros. Los momentos más tristes llegan en primavera con la excitación de la sangre. Somos todavía muy jóvenes, casi adolescentes. En este instante, por ejemplo, en esta llanura que nos insulta con tanta belleza nueva hemos descubierto dos yeguas pastando y ahí nomás, en una breve laguna, dos muchachas se bañan alegres y desnudas. Nuestros ojos van de un lado al otro. La primavera nos acosa.
-¿Y ahora qué hacemos?- me pregunta Omega.
-No nos podemos pasar la vida dudando- le respondo- habrá que tomar una decisión.
-Claro que sí- dice Omega. Y arremetemos.

Orlando Van bredam
Poeta y narrador exquisito, con una extensa lista de libros publicados y traducidos a diferentes idiomas. Premio Emece de Novela 2007 con "Teoría del desamparo". Hace poco presentó "Colgado de los tobillos" reeditado para la 11º Feria del Libro Chaqueño y Regional. Amante de la literatura, promotor de la cultura, profesor universitario pero por sobre todo mi maestro y amigo.


Dato curioso: su novela "Teoría del desamparo" fue originalmente una minificción.

02/03/2011

Pronóstico del tiempo

El buen tiempo seguirá predominando sobre la franja central del país con comportamientos estables, aunque en la región del litoral y del noroeste se mantendrá inestable y no se recomienda como destino. Sobre la región patagónica ingresará una alteración clase 3 provocando saltos y fluctuaciones dispersas que podrían oscilar entre los 150 y 500 años. Estas condiciones irán mejorando durante el fin de semana.

24/02/2011

Sensación térmica

Contra tu pecho, el cálido cuerpo de una mujer desnuda. Detrás de ti, el frío caño de una pistola mordiéndote la nuca. 

19/02/2011

El muerto

La transpiración corre caliente por la frente mientras observa con el ojo izquierdo entrecerrado su objetivo. 
La multitud del estadio grita ansiosa por el tiro libre que puede ser la salvación del equipo que está más vivo que muerto.
Abre ampliamente los dos ojos y mira levantando levemente el cuello para observar mejor el panorama que le dejan los intrusos entre él y la víctima. Se acomoda y vuelve a tomar la postura más cómoda para esos menesteres, aquella que le ha resultado efectiva otras tantas veces.
El arquero se escupe los guantes y pide a los de la barrera que se corran un poco más hacia la izquierda.
Los que lo contrataron saben de su efectividad. 40 de 40. Infalible.
El disparo sale como escupido sin hacer ningún tipo de ruido.
La pelota se clava en el ángulo y el descontrol gana el estadio.
Tal vez por ello nadie repara en el hombre que yace tendido en la platea VIP.

Hugo Terán: Escritor y músico o viceversa. Compone y canta Heavy Metal en el grupo "Piedras y Palos" desde hace algo así como 20 años.
Su último libro: "El relato silenciado (Fortín Yunká)"


Dato curioso: No conserva ninguna copia de sus dos primeros libros, ni en formato digital ni en físico. De puro despistado nomás.


Gracias HUGO.


16/02/2011

La siesta

El miedo cede a la letargia. Cada segundo es un ladrillo, cada minuto un muro que encierra las almas. Tiempo imparcial e interminable como el hambre que nos agobia y nos aplasta. La siesta es, ahora, mi única aliada. Afuera, el sol seca deprisa las manchas de sangre, la tierra arde, la piel se quema y un vaho de muerte circunda la casa. Adentro, la calma duele.
Las puertas de la noche están cerradas. Los zombis esperan impacientes, aguardan en la sombra. Mi hijo me ha traído la escopeta, sólo quedan dos balas.

13/02/2011

Pequeñas cosas del querer

_ Adán, estoy embarazada
_ ¿estás segura Eva? ¿es mío?

_ ¿Te gustó?_ le pregunta él como si acaso le importara.
_ Sí, mucho_ miente ella, como siempre.

_ O ella o yo_ le interroga.
_ Tú_ responde él haciendo clic en la opción correcta.

Despierta aterrado en medio de la noche, en la oscuridad de la habitación. Estira su brazo hacia un lado de la cama. Ahí está.

Y a mi bella esposa le dejo mi corazón, conservado en formol.

21/01/2011

La voz del universo

La incansable búsqueda de respuestas acerca del origen del universo puede haber llegado a su fin. Mike P. y Jim H., dos astrónomos que pasan gran parte de su vida frente a las computadoras de un radiotelescopio acaban de captar una extraña transmisión de radio. Es una noche solitaria, y hace frío pero eso poco importa en el marco del inminente descubrimiento.
_ Tenemos una señal, sabes lo que eso significa._ dice Mike mientras busca champagne en la heladera pero debe conformarse con una gaseosa dietética.
_ Eso no es todo,_ agrega el otro_ si los datos son correctos. La onda de radio se origina más allá del universo conocido. Al parecer viene de los confines mismos del espacio tiempo.
_Una señal de radio anterior al big bang.
_ Ponla en el altavoz tengo que escucharla.
Un sonido oscuro, raro, indescifrable, se apodera del lugar. No parece gran cosa, la voz del universo. Unos segundos más tarde las computadoras logran aclarar la señal.
La sorpresa, el estupor, la incertidumbre y unos gramos de temor llenan ahora los rostros de Jim H. y Mike P. mientras una carcajada, eterna e infinita retumba en los altavoces del radiotelescopio.

15/01/2011

Lector

El anciano podía leer las nubes que traerían la lluvia al campo. Podía leer las formas que las estrellas dibujaban en el cielo infinito. Podía deducir el significado de los sueños. Podía leer los mensajes ocultos que traía el oleaje del río. Podía leer el vuelo de los pájaros. Podía entender todos y cada uno de los sonidos del monte y podía descifrar las huellas de los animales. Podía leer el desprecio y la vergüenza en los rostros extraños. Podía adivinar la mentira en las promesas. Podía entender la ingenua mirada de los niños. Podía leer el mundo, entender la vida que le había tocado y descifrar su futuro cercano. Sin embargo, por más que se esforzaba no podía leer las palabras que el abogado le señalaba en el contrato.

17/12/2010

17122010

 Hoy que se siente enfermo, agotado y apenas puede sostenerse sobre sus pies recuerda aquella madrugada fría y neblinosa cuando se encontró con su doble en un bar de Nueva York. Eran dos gotas de agua, rubios ambos, ojos azules de miradas intensas. Las barbas semicrecidas. Ambos usaban el cabello corto y se peinaban con la raya hacia la izquierda. Ambos vestían un saco negro y una bufanda gris. Zapatos con cordones y medias de algodón. Café, pidieron ambos y se miraron como solían mirarse al espejo todas las mañanas. Eran idénticos en casi todo. A diferencia de su doble, él tenía tatuado en la muñeca un número de ocho dígitos. Ninguno supo explicar aquella misteriosa marca de nacimiento.
Hasta hoy, que agoniza, no había llegado a comprender el terrorífico significado de aquellos números. Es un clon y como tal lleva impreso en la piel su fecha de vencimiento.

16/12/2010

Recuperado por completo de la micrometamorfosis kafkiana aguda que me aquejó en los últimos días vuelvo a la normalidad, en esta cueva repleta de escarabajos.

13/12/2010

Coleccionista

 _ Y este otro se llama Gregor.
_ Me fascina tu colección de hombres escarabajos.

10/12/2010

Futurista

La verdad es que Gregor Samsa se sentía muy sólo, era el único hombre en un mundo gobernado por insectos.

09/12/2010

El precio de la fama

Gregor estaba seguro, era la única manera en que por fín sería famoso, se convertiría en un monstruoso insecto y saldría en el programa de fenómemos de la tele.

08/12/2010

De príncipes encantados

_ Tienes que ayudar al pobre Gregor.
_No, de ninguna manera, con un sapo es un cosa pero darle un beso a ese bicho, ni loca.

Engaño

No es lo que parece, mintió Gregor a su esposa que incrédula lo miraba acostado junto a una cucaracha.

07/12/2010

Fetiche

Te amo Gregor, pero no me comportaré como un insecto sólo para darte placer.

Micrometamorfosis kafkiana aguda

Amigos y lectores estoy empezando a manifestar síntomas de una micrometamorfosis kafkiana aguda. Las próximas diez entradas son manifestaciones de esta enfermedad. Les advierto que es sumamente contagiosa.

17/11/2010

Colgado II

Colgaba de los tobillos esperando paciente a su verdugo. Cuando éste finalmente llegó, los espectadores se quejaron y le exigieron que lo diera vuelta, que lo colgara del cuello, como era lo acostumbrado. El verdugo le pidió disculpas al condenado y lo colgó del cuello para satisfacer a los exigentes espectadores.

15/11/2010

Colgado

˙oƃnpɹǝʌ ıɯ ɐ ǝʇuǝıɔɐd oɹǝdsǝ sollıqoʇ sol ǝp opɐƃloɔ

25/10/2010

El cuarto

A la izquierda siento algo con plumas, tan grande como un ropero. A la derecha algo con mucho pelo, suave, sedoso y frío. Arriba, una esfera dura y rugosa. Unos pasos a la derecha, un recipiente con un líquido caliente, tal vez agua o café aunque no huele a café sino a libro viejo. A ras del piso rozo con los dedos de mi pie la punta de una nariz de esas que tienen una verruga en la punta. Me agazapo y acaricio un seno, uno solo, turgente y del tamaño de un puño. No estoy seguro. La respiración jadeante hace eco en la oscuridad.
Hasta ahora, ninguno de nosotros se atreve a encender la luz.

19/10/2010

Bloggeros

_ ¿Te enteraste?
_ Sí.
_¿De qué murió?
_ Fue triste. Ya nadie lo visitaba. Algunos lo hacíamos solo por compasión. Ni un comentario en tres meses. Finalmente pasó lo que tenía que pasar, el administrador le dio el tiro de gracia.
_ No somos nada.
_ Es triste pero así es esto.
_ No olvides dejar tu comentario antes de irte, por si acaso.

07/10/2010

Cuento en tiempo real

Espía mi pantalla mientras escribo mi versión de un mito urbano.

18/09/2010

Aterradores sonidos nocturnos

Chirrido de puerta abriéndose. Pasos. Trueno lejano. Silbido de viento atravezando una rendija de la ventana. Pasos. Trueno estrepitoso. Respiración jadeante. Tic tac de un reloj de péndulo. Puerta cerrándose de golpe empujada por el viento.Pasos. Silencio absoluto. Sonora flatulencia.

30/08/2010

Vaso medio lleno

Murió, ahogado en un vaso de agua. Se confió en que estaba medio vacío.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...