El juego del suicidio

Al anochecer nos acercamos al borde de la ruta y jugamos al suicidio. Es genial. Nos divertimos mucho. 
Cuando vemos venir las luces de un auto nos escondemos y esperamos a que esté lo suficientemente cerca. Entonces, uno de nosotros se convierte en liebre y salta al medio de la ruta. La mayoría de la gente intenta frenar y evitar el choque. Pero es imposible. El sonido que hacen los neumáticos es espectacular. Unos metros más adelante se detienen, bajan del auto y regresan corriendo para ver al pobre animalito atropellado y entonces hay que ver sus caras cuando descubren que no es una liebre lo que han atropellado. ¡Como nos reímos!

Comentarios

  1. Aunque el micro tiene algo que no acaba de encajarme, me parece una pieza muy bien lograda, Sandro.

    Tiene tensión, y un final que nos deja en vilo, recomponiendo piezas y jugando con la historia.

    Buen trabajo.

    Un saludo,

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  2. Me encantó, Sandro!
    Muy bueno el juego al filo entre lo fantástico y lo mágico, que deja al lector con una necesidad voraz de relectura.
    Me gusta mucho.
    Un abrazo!

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  3. Esa dosis de adrenalina que buscan los vivos, aún cuando a veces se juegue con una muerte.
    Saludos

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  4. Magnífico, retorcido, escalofriante. ¡Felicidades!

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