La insoportable insensatez de los zombis

Entonces el tipo despertó y de inmediato se dio cuenta de que era un zombi. Pero no se detuvo, no hizo nada para evitar su condición de muerto vivo por el contrario se levantó y empezó a moverse, que es hacer lo que hacen todos los zombis, lo habíamos visto cientos de veces en la tele, así que él, más que nadie estaba al tanto de lo que implica ser un zombi sin embargo decidió hacerse el desentendido y seguir con la idiotez de levantarse de la tumba. En ningún momento se detuvo a pensar en las consecuencias. Es más, encaró hacia el bar de la esquina, donde solíamos juntarnos todos los viernes por la noche, como si nada, o mejor dicho sabiendo que los que estábamos allí ese viernes sufriendo aún la desgracia de la pérdida de un camarada nos íbamos a dar cuenta de que era un zombi ni bien cruzara la puerta. Siempre fue un engreído, un pedante, siempre se sintió especial y distinto al resto de nosotros, sobre todo a mí. Se creía superior, tenía el mejor laburo, la mina más linda, el auto más caro. Y por sobre todo pensaba que iba a vivir para siempre. Así que imagínense lo que seguramente pensó cuando se despertó después de muerto. El hijo de puta sabía que era un zombi, y se nos cagaba de risa, por eso ni bien puso un pie en el bar le volé la cabeza de un tiro. 

Comentarios

  1. ¡Buenísimo! Lindas amistades cultivas... Y siempre armado Sandro, eso es bueno, mejor prevenir. Y hablando de armas, para que veas que no eres el único integrante del club del rifle, te invito a que pases por mi blog y veas mi última entrada. Será un placer contar con una lectura tan afilada.
    Un gran abrazo, maestro.

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    1. Cargo el rifle con comentarios y voy para allá. Como siempre gracias por leer y comentar. Saludos

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  2. ¡Muy bueno, Sandro, muy bueno! Destaca el tono irónico a lo largo del relato y -sobre todo- la intensidad final. Buen enfoque, sin duda, para contar la venganza.

    Un abrazo,

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    1. Gracias Pedro, tu opinión es importante. Creo que has descubierto la historia detrás de la historia. Saludos

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  3. ¡Genial ese cierre! Coincido acá con la lectura de Pedro. la ironía en la voz narradora se lleva las palmas.
    Un lujito de texto.
    Saludos van.

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    1. Gracias Sandra. Creo que la ironía siempre resulta un recurso potente para sostener una historia aunque no siempre es fácil. Esta historia en particular ha pasado por varias reescrituras. Gracias por leer y comentar. Saludos

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  4. Me parece que ese tiro fue más por envidia que por miedo. Muy bueno.

    Saludos.

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    1. En ocasiones la envidia suele ser más nociva que el miedo. Gracias por leer y comentar. Saludos Beto.

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