Cocineros

_ ¿Qué le pusiste?
_ Lo de siempre, carbono, hierro, magnesio, potasio y todo eso.
_ La última vez te salió horrendo.
_ Es que perdí la receta. Estoy a prueba y error desde entonces.
_ Eso que cocinaste la vez pasada era una masa de carne, cabeza y extremidades. ¡Puaj! un asco.
_ Ya te dije. Lo que pasa es que sin las proporciones, es complicado.
_ Complicado es poco. Tuve que tirarlo bien lejos para que nadie viera esa cosa tan desagradable, ese engendro incomible.
_ Te debo una.
_ Hubo algo más que vos no te diste cuenta, no te dije antes porque no quise asustarte.
_ ¿Qué?
_ Tenía conciencia, esa asquerosidad que preparaste, tenía conciencia.
_ ¡No!
_ Sí.
_ Si se enteran los maestros me van a encerrar por toda la eternidad.
_ No te preocupes ya me deshice de esa monstruosidad. El planeta azul está demasiado lejos y es un basural como para que alguien vaya hasta allá. Además, con tanto oxígeno y tanta agua por todos lados es imposible que esa cosa se reproduzca.
_ Ojalá que no. Sos un gran compañero.
_ Dale, seguí revolviendo y agregále un poco mas de sodio. Esta vez te tiene que salir bien.

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