Alfonso y las curvas

Alfonso va con su auto nuevo por la ruta, es una ruta larga y recta con bellos paisajes a ambos lados del pavimento. Alfonso acelera y siente la fuerza del bólido que maneja.
Entonces, le pasa lo de siempre, llega a una curva, que no es una curva cualquiera, es una curva enorme, interminable, perfecta como las curvas de Josefina. El auto acaricia aquella curva interminable, se desliza sobre la piel negra de Josefina y acelera. Alfonso ama esa curva, esa pendiente que lo empuja hacia la derecha, ese mar que se insinúa en el horizonte de la inmediatez semicircular.
Entonces, como siempre le ocurre con Josefina, Alfonso acaba desbarrancándose, y termina a un lado de la cama, tirado en la banquina.
del libro inédito "Alfonso ama a Josefina"

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