Espermatozoides

Apiñados viajamos. Uno contra otro, apretujados a las paredes y al techo nos movemos a toda velocidad. Es un viaje breve pero intenso. Sacudidas, bamboleos y empujones. El vértigo nos lleva imponderable a un destino desde siempre incierto. De a ratos, el viaje se detiene, se interrumpe, se apaga pero de golpe toma nuevo impulso y se acelera. La incomodidad gobierna, el hacinamiento aturde. La inercia nos arrincona en el fondo y la frenada nos aplasta en la entrada que también es la salida. Al final del viaje salimos escupidos al exterior, nos desbandamos. Cada uno busca su rumbo. La oscuridad, el silencio y la soledad. A lo lejos una luz. Aprieto los dientes y corro hacia mi hogar.

Comentarios

  1. Si no lo titularas Espermatozoides, diría que estás hablando de los pasajeros de la línea Sarmiento de trenes. Más de uno aprieta los dientes allí, seguro. Muy lindas tus descripciones.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Esa es la idea Clide, jugar un poco con la ambigüedad de lecturas. Gracias por leer y comentar.

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

LA EMPANADA

En legítima defensa

EL JUEGO DE LAS 10 REGLAS