Náufrago

©Sandro Centurión

Conseguí por fin una vieja botella de vino vacía, un trozo de papel arrugado, algo de tinta de calamar, y una pluma de gaviota. Escribí entonces mi historia, y mi desesperado pedido de socorro. Ahora sólo necesito una isla solitaria, y un mar embravecido que completen mi naufragio.

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