LA EMPANADA

©Sandro centurión

Acaso porque naciste en este rincón del mundo y no en otro, hoy no te despertaste convertido en un monstruoso insecto sino en una inocente y tierna empanada. Lo habrás notado enseguida, es fácil darse cuenta cuando uno es una empanada. Siempre fuiste una masa, de esas que se estiran y se estiran, para un lado y para el otro. Pero ahora, además, sentís tu carne picada por los filosos cuchillos de la injusticia, tenés la cabeza llena de verduras que compraste de la tele, y los huevos, partidos, hechos crubicas por el fastidio y la impotencia, y por si fuera poco, tu sangre se contamina con la sal de la derrota. En cualquier momento vas a estar en el horno; y puede que este destino sea mejor que el de otros que terminaron fritos con grasa barata y aceite mezcla. Eso sí, hay que decirlo, ahora que sos una empanada, tenés un bonito repulgue, muy cool y moderno, enroscado en la columna, .
"Empanadas calientes que queman los dientes, cómprelas patrona que están en oferta".

Comentarios

  1. Hola Sandro!

    He estado leyendo algunas de tus historias y ciertamente gozan de mucha calidad. Es por esto mismo que quiero invitarte a ser parte de un proyecto literario de microrrelatos que el portal de noticias El Definido (www.eldefinido.cl) está ad portas de dar comienzo en agosto. Nos agradaría mucho contar con tu presencia y que tus textos entren a participar.

    Por favor, te agradecería que me des un correo electrónico
    para entregarte más detalles. Espero que tengas tanto interés como nosotros.

    Nos vemos!

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    1. Hola Julio David, puedes escribirme a sandrocenturion@yahoo.com.ar Saludos.

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